Tras aquellas últimas palabras mencionadas por el brujo, se hizo un silencio prolongado entre los tres presentes. Geralt mantenía la mirada fija en el muchacho capturado por Nymeria, mientras que esta se mantenía cruzada de brazos mirando a su maestro tras haber liberado a su presa tal y como éste pidió. Sin embargo, había algo que le rondaba la mente mientras se prolongaba cada vez más ese silencio incómodo, mayormente perceptible entre los dos hombres -Espera...- arqueó una ceja -¿Hijo de Garland? ¿Qué Garland?- se atrevió a preguntar por fin
-¿Se puede saber qué haces tú aquí, en este lugar alejado de la seguridad que te proporciona un hogar y, más importante, tu madre?- gruñó el brujo de mala gana, obviando la pregunta de Nymeria. No lo hizo a drede, a pesar de todo
-¿Quién eres tú? ¿Quiénes sois vosotros, más bien?- preguntó el prisionero desatado, acariciándose las muñecas y con una mirada afilada que amenazaba no pocos peligros. El aire en torno a él había cambiado completamente en comparación a cómo se había estado comportando con Nymeria momentos antes
-No somos nadie, pero tú sí. Ah, diablos- Geralt se llevó una mano al entrecejo y se acarició para concentrar los pensamientos -¿Sabe Anyel que estás aquí? ¿Y con esas pintas?-
-¿Anyel? ¿La reina?- Nymeria no terminaba de entender qué estaba pasando y comenzaba a exasperarse -¿Me vas a explicar quién es este tipo, Geralt?-
-Este "tipo" es el hijo primogénito de la reina de Tremeren, Nym- le señaló el brujo con la barbilla -Ermes Tremere-
-Ermes Drake de Tremere- corrigió Ermes, frunciendo el ceño -No olvides el apellido de mi padre, viejo. Parece ser que le conoces, así que no lo ignores- el tono malhumorado en la voz de Ermes se acrecentaba
-¿Y qué sabes tú de tu padre, eh?- el brujo se acuclilló a la altura del príncipe fugado -Sólo que se llama Garland Drake ¿no? Y que no está a tu lado, desde hace muchos años- Geralt entornó la mirada con perspicacia -¿No le estarás buscando, verdad?-
-¿Y qué si lo estuviera haciendo?- desafió Ermes con altivez -¿Tú vas a detenerme? ¿O Señorita Planes Fugaces?- inclinó la cabeza hacia Nymeria -Si pretendes cobrar el pago por mi cabeza, vas a tener que esforzarte mucho-
-¿Por tu cabeza? Por los dioses, hablas como un maldito pirata. Y vistes como uno. Eres su vivo reflejo con los ojos prístinos de tu madre- por un momento parecía un reproche, pero Geralt estaba verdaderamente obnuvilado, sorprendido y maravillado. Sin parecerse un ápice físicamente a ambos, tenía mucho de los dos
-Bueno, bueno, bueno- Nymeria bufó -Creo que ya me habéis ignorado suficiente estos minutos. Geralt ¿Me lo vas a explicar? ¿De verdad este payaso engreido es el hijo de la reina y de Garland Drake? ¿ESE Garland Drake? ¿El Drakano que detuvo los vientos de dragones y combatió en la gran guerra? ¿ESE Garland?- recalcó de nuevo, incrédula
-¿El Drakano que detuvo los vientos de...? ¿De qué demonios habla esta mocosa?- gruñó Ermes -¿Quién os ha contado esas memeces? Mi padre era un tipo común, que ayudó a mi madre y luego se marchó cuando no soportó el peso de la corona. Vientos de dragones...- escupió casi con burla
-De verdad Anyel se ha preocupado por ocultarte muchas cosas ¿Verdad, hijo?- Geralt se compadeció
-¿Ocultarme cosas? ¿Mi madre?- Ermes ladeó la cabeza -Ella siempre me lo ha contado todo. A mí y mis hermanos. Mi madre no es la clase de mujer que ocultaría tales secretos a sus hijos-
-Ay la hostia, que es el hijo de la reina de verdad- Nymeria terminó por aceptarlo y se dio una fuerte palmada en la frente -Que he adormilado y maniatado a un abeto a un príncipe-
-No te honres con mi presencia- dijo Ermes de mala gana
-¿Que me honre? Si lo llego a saber antes te aprieto el doble de fuerte- se mofó la chica
-Nymeria...- Geralt suspiró -No es momento para tus quejas sobre la corona-
-¿Cómo que no? Pero si tenemos aquí a un príncipe en harapos ¿Qué te pasó, Don Señor Majestad? ¿Te pareció divertido salir a dar un paseo como si fueses un delincuente del tres al cuarto?- la chica se acercó a Ermes y le agarró la solapa de la larga chaquetilla raída que llevaba puesta -¿Crees que todos los que visten así se lo pasan igual de bien? ¿Eh?- en ese instante, la voz de Nymeria tampoco llevaba carga bromista o sarcástica. Hablaba calmada, en tono bajo. Preguntaba con verdadero interés, pero le miraba con lástima y una pizca de rabia. Ermes le devolvía la mirada igualmente desafiante, como al brujo, con total altivez y altanería -Tú... ¿Serás...?- Nymeria le aferró con más fuerza de la chaqueta -¿Te crees mejor que yo, principito?-
-Ya basta- Geralt la apartó de Ermes -No es momento de peleas- Nymeria negaba con la cabeza sin apartar la mirada de Ermes
-Es un insulto, Geralt. Un completo y total insulto- señalaba al príncipe -Que alguien que tiene todo cuanto quiere, que no conoce el significado del sufrimiento, del hambre, de la angustia y del sueño... no tiene ningún derecho a vestirse como alguien se delinque para ganarse la vida para sus propios fines, para divertirse y pasar el rato ¡No tiene derecho!-
-¿He abierto alguna vieja herida?- preguntó Ermes con sorna y una media sonrisa tallada en su rostro
-Oh, si no fuera porque Geralt me detiene...- amenazó la chica
-¿Qué harías? ¿Eh?- Ermes por fin decidió ponerse en pie y se ajustó la chaqueta -¿Qué haría una "bruja" contra mí? Ahora sé qué eres. Ahora sé que no debo descuidarme de tus trucos enlatados- la menospreció
-Cállate tú también, Ermes- regañó Geralt, tratando de reflexionar
-Qué osadía, tratarme como si me conocieras de algo- sin duda, era engreido, pero no por su título ni su procedencia. Geralt percibía perfectamente ese cúmulo de emociones al rededor del muchacho y en su interior. Un conflicto que albergaba duda, remordimiento, pero también decisión y algo de miedo. Si era arrogante e intratable no era por ser un príncipe mimado, sino porque estaba acorralado en su propio juego
-Te conozco, mucho mejor de lo que crees. A ti, a tu madre, a Danyel...-
-¿A Danyel...? ¿De qué nos conoces tú?-
-Haz memoria, muchacho. Me conociste hace más de 20 años, cuando también me marché del castillo de Risco Azul- el brujo se cruzó de brazos
-No te recuerdo de absolutamente nada. Alguien como tú no se me iría de la mente de forma tan sencilla-
-Pues a todas luces está claro que así ha sido- asintió Geralt -Y puesto que te resistes a contarme, visto lo visto, el motivo por el que andas tan lejos de la capital y en esas pintas...-
-Y perseguido por la guardia- apuntó Nymeria
-¿Ah, sí?- Geralt asintió pensativo -Me temo que tendré que devolverte a la fuerza a casa, hijo-
-No me llames hijo- Ermes apretó los puños -Y no voy a volver a Risco Azul, no custodiado por nadie. No necesito protección- concluyó despacio, remarcando las palabras
-Estoy seguro de que así es, no necesitas protección ninguna. Pero yo no soy tu protector- entonces el brujo extendió una mano hacia Ermes y éste voló proyectado por una fuerza invisible de nuevo contra el árbol al que anteriormente estaba atado por Nymeria. El golpe que recibió en la espalda fue bastante contundente, aturdiéndolo
-¿Geralt...?- la chica se extrañó de aquella reacción por parte de su maestro -¿Qué haces? ¿No le conoces? Podríamos haberle dejado atado- la mirada que tenía su maestro en los ojos era distinta a la que había visto en los últimos años que le había acompañado como alumna. No se atrevió a acercarse a él
-Dime una cosa Ermes ¿Es por algún extraordinario poder por el que no necesitas protección? ¿Es por algo que has descubierto de ti mismo que puedes vagar, siendo quien eres, sin temor a ser aprehendido por bandidos o temibles criaturas que vagan por el mundo?- preguntó con seriedad -Dime... ¿Has oído últimamente algo en el viento?
-De qué... hablas...- el aire estaba envuelto por un zumbido casi inaudible mientras Ermes se veía mágicamente apresado contra el árbol, con la magia de Geralt oprimiéndole el pecho. Se ahogaba, se asfixiaba, se agobiaba hasta niveles insospechados. Un extraño estrés comenzó a tomar posesión de él. Le hormigueaban las manos
-No lo sabes ¿De verdad?- sonrió el brujo -¿De verdad no has mostrado nunca aptitudes extrañas?- aumentó el nivel de presión. Ante la actitud poco madura que Ermes había mostrado, consideraba que algo de angustia le haría revelar rápidamente sus cartas -Vamos, eres el hijo de Anyel Tremere. Y de Garland Drake- apostilló -Haz algo. Libérate. Lo que estoy haciendo es algo que hasta un niño aprendiendo a caminar con la menor aptitud mágica sabría contrarrestar- Ermes le miraba con furia, pero se resistía a realizar contrahechizo alguno. Su pecho comenzaba a vencerse ante la fuerza mágica del brujo
-Geralt...- Nymeria veía cláramente cómo el cuerpo de Ermes comenzaba a vencerse en sí mismo -Geralt... Maestro, le estás haciendo daño- ella, por un instante, percibió también un muy ligero hormigueo en la punta de los dedos. Se estaba estresando de más, también
-¿Realmente no eres capaz, Ermes? ¿O es que al igual que tu padre, tampoco te has encontrado a tí mismo?- desafió -Me temo que puede ser esto último. Por eso tampoco le has encontrado ni sabes nada de él ¿No es así?-
-¿¡Qué sabes tú de mi padre que yo no!?- rugió Ermes por fin y Geralt se sintió satisfecho. Esa era su debilidad. Garland Drake.
-Hasta donde puedo comprobar, muchísimo más que tú. Mucho más de lo que hayas podido saber en tu vida-
-¡Entonces vas a contármelo todo!-
-Yo creo que no- aumentó la presión. Ermes apretó los dientes para soportar el dolor -Sólo te voy a llevar de vuelta a Risco Azul y me aseguraré de que no vuelves a disgustar a tu madre. Si ha enviado a la guardia para buscarte, debe estar muy preocupada-
-Maldito seas...- gruñó el príncipe, sintiendo Geralt cómo, de nuevo, cambiaba el aire en torno a él. Entonces la presión desapareció de golpe y Ermes cayó al suelo, respirando con dificultad contra la nieve. El brujo frunció el ceño con prontitud y se miró la mano. Todo el ambiente mágico desapareció de golpe y porrazo. La vibración, el zumbido, se esfumó también
-¿Qué... has hecho?-
-Yo no he hecho nada...- gimiteó Ermes irguiéndose hasta quedar de rodillas en la nieve -No he hecho... nada...- y cayó de bruces. El golpe se amortiguó por la nieve, pero hasta la misma crujió bajo el peso de Ermes. Geralt suspiró.
-Entonces de verdad es el príncipe de Tremeren- reflexionó Nymeria, más calmada ante la situación. Más reflexiva.
-En efecto- asintió Geralt mientras su caballo caminaba con calma sobre la nieve, a la par del de Nymeria. Ermes colgaba cruzado sobre la grupa del animal, colgando como un animal moribundo recién cazado -Este muchacho... Nunca imaginé que se parecería tanto a su padre-
-¿Qué tenía realmente Garland de especial? Quiero decir, era un Drakano pero... ¿Tanto se parece a él?-
-Más de lo que crees- el brujo sonrió con cierto deje de nostalgia -Garland era tozudo, orgulloso, vanidoso...- se encogió de hombros -Hasta cierto punto, al menos. Conociéndose cada vez más con Anyel, cambió mucho. Bastante-
-Vaya- Nymeria miraba al inconsciente Ermes -Así que de verdad aconteció todo. Y tuvieron un hijo... ¿Pero qué es eso de que Drake no está?- miró a su maestro. Las estrellas comenzaban a decorar la bóveda celeste nocturna mientras ambos avanzaban en los bosques nevados
-Hace ya muchos años que se marchó. Desapareció, prácticamente. Sólo me consta que Anyel fue la última en verle y, aún así, ella se guarda para sí misma la última conversación que ambos tuvieron-
-Suenas muy nostálgico- Nymeria le miraba con interés -¿De verdad pasaste tanto tiempo con ellos?-
-¿Qué te hace pensar que no?-
-Llevamos 10 años juntos y, bueno, a veces eres muy difícil de tratar- la chica se rascó la mejilla con un dedo -No te imagino con la reina de ninguna parte, como buenos amigos- al contrario de lo que Nym espeararía de su maestro, lo que acabó sucediendo fue que Geralt comenzó a reír. Reír con viveza y alegría. Sin duda, hablar de la reina Anyel, recordar esos tiempos, le hacía muchísimo bien. Todo desde que vio a Ermes maniatado y lo reconoció
-Algún día, Nymeria, te contaré con pelos y señales todo lo que ocurrió y todo lo que he vivido junto a ellos. Algún día- suspiró -Pero antes de interesarnos en historias, debes profundizar en tu entrenamiento-
-Como si yo no quisiera...- bufó Nymeria volviendo la vista al frente. Geralt la miró con una sonrisa
-Ya, ya lo sé- concedió -Está todo muy oscuro ya- dijo finalmente -Será mejor que paremos a descansar. Montaremos la tienda y prepararé un fuego... y habrá que volver a cazar, puesto que nos hemos venido sin una dena-
-Si se lo hubiesemos entregado a la guardia...- Nymeria torció el gesto mirando de nuevo al durmiente Ermes
-Deja de ser vaga y vuelve a buscar algo para cazar. En estos bosques habrá más que en las montañas. Así practicas y avanzas en tu entrenamiento- dijo con tono jocoso, mirándola divertido, utilizando sus palabras en su contra.
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